El velo espiritual y la falsa iluminación

Creo firmemente que la espiritualidad es un aspecto importante de nuestras vidas que nos lleva a aprender otras formas de estar en el mundo, es algo que nos conecta con algo diferente en nuestro interior y que además nos lleva a transformarnos e incluso transformar nuestro entorno.

Pero también creo que hay ciertos movimientos espirituales que llevan a las personas a despojarse de su cualidad más importante: su humanidad, y empiezan a crear una serie de dogmas o ideas fijas en las cuales hay una desconexión total de la realidad, en las cuales se pretende creer que sólo hay luz, que sólo hay una verdad sagrada que nos corresponde a todos y que además no admite cuestionamientos.

Personalmente he vivido de cerca algunas de estas ideas, y creo que el daño más grande se hace cuando las personas se esconden detrás de un velo espiritual para no aceptar que se equivocan, para intentar lavarse las manos y así no hacerse responsables de sus propias acciones, porque además a muchos les cuesta ver que no son seres iluminados y perfectos sino que son humanos como todos los demás, y que por eso mismo sus acciones impactan a los otros de una forma muy terrenal.

Igual entiendo que cada uno de nosotros vive un proceso muy personal que nadie más puede vivir, y que parte de ese proceso es ver las máscaras que nos ponemos para interactuar con otros, también entiendo que a veces encontramos verdades espirituales que nos llevan a ver con mayor claridad nuestro mundo interior y el mundo que nos rodea, incluso sé que hay momentos liberadores de iluminación momentánea en los cuales entendemos casi que el sentido del mundo. Pero justamente allí es cuando debemos estar atentos para no caer en una actitud mesiánica, en creernos seres iluminados por encima del bien y del mal porque lo único que conseguimos con esas actitudes es ocultar la realidad.

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Todos queremos evolucionar, estar tranquilos, crecer espiritualmente, pero tenemos que dejar que el velo se caiga, tenemos que ser conscientes de nuestra propia humanidad, de nuestros errores, tenemos que mirar nuestro ego para no seguir dejando que este se alimente de esa falsa sensación de que somos mejores que los otros porque seguimos un camino espiritual. Todos somos canales sagrados, todos tenemos la posibilidad de hacer crecer nuestro espíritu, de hacer el bien, pero eso también aplica al lado contrario porque todos podemos cometer errores, todos tenemos oscuridad y todos nos equivocamos, eso hace parte de nuestra experiencia en esta tierra y es lo que nos hace ser quienes somos, y por eso mismo tenemos que soltar esa necesidad de subirnos en un altar moral para mirar a otros por encima del hombro.

Además que no hay nada más peligroso que creerse el cuento de que se tiene la verdad absoluta o de que ya se está en la completa iluminación porque eso lo que realmente hace es retrasar nuestros aprendizajes, en ese lugar se cree que ya no hay nada que aprender y muchas veces eso también va acompañado de dejar de ver a los otros como iguales, es entrar en una superioridad moral que al final no le hace bien a nadie.

Así que creo que lo más saludable es reconocer que si bien el camino espiritual nos lleva a vivir la vida de una forma un poco diferente no nos puede alejar de nuestra esencia humana, no nos puede poner un velo tan grande que nos impida ver la realidad y no nos puede servir de excusa para dejar a un lado nuestras responsabilidades creyendo que estamos más iluminados que los demás.

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