Conectárse de corazón a corazón

A veces se nos olvida que las personas que están en nuestra vida están ahí por una razón, ya sea porque de alguna forma las escogimos o porque la vida cruzó nuestros destinos desde el comienzo, cada ser trae consigo un mensaje, un aprendizaje o simplemente una compañía que será importante en nuestro camino.

Pero como estamos dentro de una experiencia humana y cuando nos relacionamos con el otro cargamos nuestras experiencias, miedos, alegrías y expectativas, y la otra persona también, en muchas ocasiones es posible que surja el conflicto. A veces ese se resuelve sin mayores problemas desde el dialogo pero en muchas más ocasiones de las que quisiéramos nos es difícil resolver las cosas, además porque la situación puede avanzar, complicarse y terminar en algo que nos supera.

Es aquí cuando esa dificultad puede volverse algo más para volverse una fuente de aprendizaje, y creo que una forma de hacerlo es conectándose de corazón a corazón, es entendiendo que es posible acceder a la energía más pura que tiene dos seres humanos y desde ahí empezar a hacer algo por esa conexión.

¿Y cómo nos conectamos con el corazón del otro?

Este es un ejercicio muy sencillo que he hecho varias veces y me ha servido muchísimo, también lo he recomendado bastante y veo que también ha sido de mucha ayuda. A veces las cosas más sencillas son las que tienen los mejores resultados.

Igual lo importante es que te tomes tu tiempo y de verdad quieras hacerlo, de nada vale hacer un ejercicio de este tipo si realmente no sentimos que queremos o no es momento de comunicar con la energía de la otra persona, lo cual está perfectamente bien, cada proceso tiene su tiempo y sus momentos por lo que forzarlo no nos llevará a nada.

Lo primero que te recomiendo es que busques un momento del día en que estés en un ambiente tranquilo, yo suelo hacerlo de noche antes de dormir, ya que por lo general es cuando uno tiene más tranquilidad. Luego me acuesto y cierro los ojos (si te duermes haciendo el ejercicio no hay problema), hago unas respiraciones previas para calmar la mente y cuando ya estoy calmada empiezo a visualizar una luz rosada que sale de mi corazón (para obtener mejores resultados puedes incluso usar un cuarzo rosado y ponerlo en tu pecho).

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Cuando veo la luz empiezo a visualizar la misma luz en el corazón de la otra persona con la que quiero conectarme, este paso a veces no es sencillo pero con la práctica todo se puede lograr. Después visualizo que hay un hilo que une las dos luces de nuestros corazones, con cada persona es diferente, con algunas el hilo está enredado, o no se ve, con otras es bastante grueso, o puede estar lleno de obstáculos o “ruido” , la idea es visualizar cómo ese hilo se va volviendo de un rosado transparente, claro, lleno de luz y sin obstrucciones. Para finalizar se agradece a la otra persona y se ve cómo la luz se va desvaneciendo y con ella, el hilo.

La primera vez puede ser difícil visualizar todo esto, por eso recomiendo hacerlo varias veces, no necesariamente todos los días pero si al menos una vez a la semana. Lo que he sentido que se logra es que empieza a haber una comunicación de energías que poco a poco va cambiando la comunicación diaria con esa persona. Incluso se puede hacer visualizando a todos los miembros de una familia o de un grupo de trabajo para crear armonía dentro de ese grupo de personas.

Espero que puedas hacer este ejercicio, recuerda que lo importante es hacerlo desde el corazón tomándote tu tiempo para dejar que esa conexión de energías se vaya construyendo.


¿Cómo te fue haciendo este ejercicio? ¿Conoces algún otro ejercicio que sea parecido? ¡Cuéntame en los comentarios!

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