El camino del Perdón

Últimamente se habla mucho de los beneficios de perdonar, de cómo ayuda a la mente y al espíritu además porque energéticamente se libera un lazo entre las personas involucradas. La verdad es indudablemente perdonar es muy beneficioso pero también hay que tener en cuenta que es un proceso único y diferente para cada persona.

Nadie puede obligar a otro a hacer un proceso para el cual no está listo, muchas veces ese proceso puede tomar semanas, meses o años, además cada persona tiene necesidades diferentes, algunos realmente sienten que está bien perdonar sin la necesidad de algo de parte de la otra persona, otros necesitan alguna especie de reconocimiento del error cometido, o por lo menos entender que sí se hizo algún daño real.

El problema es cuando intentamos “endulzar” y barrer debajo de la alfombra las partes incómodas del proceso, cuando intentamos que todo se disuelva a través de las buenas intenciones y si bien hay algunas técnicas como el Hoʻoponopono o enviar luz a la persona con la cual se tiene el problema, técnicas con las cuales estoy de acuerdo; también hay que entender que no a todos nos funciona lo mismo y a la misma velocidad, además porque para que el ejercicio del perdón funcione tiene que ser de corazón y a veces algunas técnicas simplemente no funcionan en ese sentido.

Creo que la mejor forma de transitar el camino del perdón es hacerlo con honestidad y fidelidad a uno mismo, es hacer un viaje interior para entender cómo esas acciones impactaron nuestra vida, saber que el hecho de perdonar no significa que la otra persona quede libre de sus responsabilidades e ir paso a paso, sin afán, al propio ritmo y sin dejar que otras personas ejerzan presión con frases o actitudes que en vez de hacer bien pueden empeorar más la situación.

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Hay que entender que somos humanos, que muchas veces se necesita mucho tiempo y llevar un proceso consciente para liberarse a través del perdón, también es importante saber que esto no es una ciencia exacta y que lo importante es que resonemos con lo que estamos haciendo. En mi caso muchas veces han sido necesarios muchos años para procesar todo lo que pasó en mi vida con respecto a una persona, incluso siento que las veces que intenté acelerar el proceso sin tener consciencia de porqué y para qué lo hacía, todo se desbordó y retrocedí bastante, pero cuando entendí que tenía que hacer todo el proceso desde mi corazón, desde lo que sentía que era la mejor forma, todo empezó a fluir mucho mejor.

No hay fórmulas mágicas y nadie puede hacer este proceso por uno, pero cuando se llega al punto en el cual se puede decir de corazón que se perdona a alguien o se perdona a uno mismo todo se siente mucho mejor, pero si no se puede en el momento, eso está perfectamente bien, somos únicos y debemos acudir a la sabiduría de nuestro interior para lograr estos cambios en nuestra vida a nuestro propio ritmo.


¿Te ha costado perdonar alguien? ¿Cuáles técnicas has usado para transitar por el camino del perdón? ¡Cuéntame tu experiencia!

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