Después de todo, aún hay luz

Estaba pensando en los últimos meses, en cómo se han ido desarrollando las cosas no sólo a nivel personal sino en general en el mundo. Y pareciera que la claridad se ha ido, que todo está cambiando pero no para avanzar sino para retroceder, para sacar a la luz dolorosas verdades de nosotros, de nuestra humanidad…

Y es que es imposible no ver lo que está pasando, cómo muchas ideas se están radicalizando, cómo las grandes masas toman decisiones basadas en el miedo a lo diferente, a lo que no conocen y de paso sacan toda esa rabia que no es nueva sino que se ha ido cocinando por años, porque estar en este mundo no es fácil para nadie, pero son muchos los caminos que se escogen para lidiar con ello.


A nivel personal a veces quisiera simplemente desahogarme, dar a conocer la verdad de cómo sucedieron muchas cosas que me llevaron a tomar otros caminos, pero incluso la verdad es subjetiva y ¿acaso esto no es también un espejo de lo que hago? y estoy confundida, porque no es fácil ver esa otra cara de las personas que tanto queremos, porque duelen la injusticia y la indiferencia, duele que caiga el velo y uno entienda que de dientes para afuera era una cosa pero al final lo que importaba no era el bien común sino el personal, duele saberse un comodín más para lograr objetivos ajenos, y sobre todo que no es que uno se estuviera imaginando cosas, sino que no quería ver porque la señales estuvieron ahí todo el tiempo y otros también las están viendo…

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Y en el mundo, ese mundo que todos habitamos pero que no consideramos propio sino “un lugar donde ‘los demás’ son lo que tienen el problema, nunca yo”, veo cómo todo cambia para indicarnos que aún nos falta muchísimo como humanidad, que el miedo se ha apoderado de la gente, que sólo hay tristeza e incertidumbre por las decisiones tomadas y que el camino al futuro está lleno de retos que a veces parecen imposibles de lograr.

Y así está todo, cambiante, caótico, demasiado real… y confieso que a veces he llegado a no querer para nada este año, como si este ciclo en el cual tenía tantas esperanzas me hubiera defraudado y no quisiera saber más de él…


Entonces, como llevada por algo que no soy yo, doy un paso atrás, respiro y en lo profundo, ese algo que he ido encontrando con el tiempo, me dice que todo va a estar bien. Tal como la película que vi hace poco, entiendo que no se trata de mi, que no soy el centro del universo y que no es que el mundo o todos estén en mi contra. Entiendo que tal vez esta sea la noche antes del amanecer y que toda esta oscuridad también es necesaria.

Luego vuelvo a respirar y decido ver no sólo lo terrible sino lo que de verdad está pasando, todas esas voces esperanzadoras que han empezado a ver el mundo de otra forma, veo la compasión y la unidad de las personas que no se dejan hundir y que de verdad están haciendo algo. De nuevo miro hacia adentro y entiendo también que ahí está el cambio, en mi, en cada uno de nosotros y que no es algo utópico, es algo que de verdad se está dando, nos estamos moviendo hacia algo nuevo y no todo está perdido.

Y pienso que ahora más que nunca el mundo necesita de nuestro amor, necesita que brillemos con más fuerza, necesita que saquemos nuestro verdadero poder que es puro, para entender que no estamos solos, que todos estamos en esto y que podemos cambiarlo. Y finalmente entiendo que aún hoy, en la oscuridad, después de todo, aún hay luz.

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Debajo de los ecos, enterrado en las sombras, ahí estás. Atraído en tu misterio, estaba empezando a ver tu fantasma, pero debes saber que estaré aquí esperando, deseando, rezando para que esta luz te guíe a casa. Cuando te sientas perdido yo dejaré mi amor, escondido en el sol, para cuando venga la oscuridad. Ahora la puerta está abierta, el mundo que conocí está roto, ya no hay vuelta atrás. Ahora mi corazón no está asustado, sólo sabe que estás ahí, cuidándome, así que cree que estaré aquí esperando, deseando, rezando para que esta luz te guíe a casa. Cuando te sientas perdido yo dejaré mi amor, escondido en el sol, para cuando venga la oscuridad.

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