Define tu propio éxito

Estamos en un momento en el cual nos llega mucha información del día a día de muchas personas, entramos en cualquier red social y ahí está, a un solo clic, toda la vida de conocidos y desconocidos, sin quererlo podemos enterarnos de cómo viven, que hacen, que sueñan, cuáles son sus logros, y eso en sí no debería tener ningún efecto en nosotros pero si analizamos las cosas con más detenimiento, de alguna u otra forma toda esa información si incide en cómo vemos la vida.

Tal como en la vida fuera de lo virtual, todos mostramos un aspecto social y tenemos otro privado, pero a veces en las redes tendemos a maquillar un poco más todo eso que nos pasa, construimos una historia alrededor de la imagen que queremos proyectar, y también nos guiamos por esas historias que los demás nos cuentan. El problema empieza cuando empezamos a compararnos, cuando empezamos a medir los likes y seguidores de alguien más y vemos que no tenemos lo mismo, cuando seguimos los viajes, trabajos de ensueño, parejas perfectas, vidas milimétricamente curadas que no se parecen para nada a las nuestras, y entonces nos olvidamos que detrás de todo eso hay una persona real que es más parecida a nosotros de lo que creemos.

Vemos el espejismo de las redes, creemos conocer a las personas y empezamos a construir una idea del éxito que está llena de imágenes construidas por otros y que en muchas ocasiones ni siquiera es real, sí tal vez alguien ha estado viajando por muchos lugares pero no sabemos si de verdad lo disfruta, qué tan endeudado está o que tantas dificultades ha tenido al viajar, sólo vemos la puesta de sol de Instagram y queremos ser esa persona; vemos los trabajos que quisiéramos tener pero nunca vemos las dificultades que hubo para conseguirlo o el ambiente laboral real o todos los retos que significa estar en esa posición; vemos las parejas perfectas, las fotos y mensajes de amor pero no sabemos a ciencia cierta si el día a día es así porque nunca vemos las peleas, desacuerdos y dificultades, vemos un éxito que anhelamos pero nunca vemos lo que hay detrás del telón.

Por eso mi propuesta es empezar a construir nuestra propia definición de éxito, no porque alguien más lo tenga sino porque sea de verdad eso con lo que resonamos, cada uno quiere algo diferente y la idea es buscarlo desde el corazón, preguntarnos si eso que tanto anhelamos es porque lo vimos en alguien más o porque de verdad hace parte de nuestro camino, claro, siempre es necesario estar pendientes de nuestras necesidades básicas, de disfrutar y aprovechar todos los regalos que nos da la vida, pero cuando nos concentramos en lo que tienen los demás y nosotros no, estamos gastando valiosa energía que podríamos estar aprovechando en construir nuestro propio destino.

Te puede interesar:  Dándole paso a lo nuevo

Durante mucho tiempo quise construir algo que no era mío, me preocupaba demasiado por lo que la gente pensara de mi, de si tenía un trabajo fijo, si tenía pareja, si vestía de una forma o de otra, si podía comprarme el último gadget tecnológico, si podía viajar por todo el mundo y no me estaba dando cuenta que había empezado a construir una cárcel a mi alrededor, vivía pendiente de si las personas que me rodeaban lograban todas esas cosas que yo quería y a veces sufría mucho al ver que yo no podía lograr nada de eso que veía de forma inmediata.

Fueron bastantes años de vivir frustrada con lo que veía y sentía, de no saber hacía donde ir hasta que mi vida empezó a tomar un rumbo que no había esperado y me mostró que no todo lo que brilla era oro, empecé a ver que para mi el éxito consistía en algo diferente, empecé a entender que en lo personal el éxito se reflejaba en estar tranquila sin importar lo qué estuviera sucediendo a mi alrededor, sobre todo las cosas que no podía controlar, también me di cuenta que había empezado un camino de auto conocimiento que me estaba llevando a resolver muchos conflictos internos, a resolver muchas cosas del pasado y a sanar mucha heridas y que si bien eso no se traducía en cosas externas o en el mundo material sí me hacían sentir que estaba avanzando en la dirección correcta.

No digo que mi vida sea perfecta o que ya haya alcanzado todos mis propósitos pero cada vez estoy más convencida que al encontrar mi propia versión de éxito encontré también un camino mucho más libre, empecé a disfrutar de las cosas con más tranquilidad, claro, todavía tengo mucho camino por recorres, de vez en cuando aún hay diablitos que me susurran al oído que todavía no he “logrado” algunas cosas y que quien sabe si algún día las lograré pero también he aprendido a tener paciencia, a ver el panorama completo y entender que mi vida es lo que yo haga de ella y que lo mejor que puedo hacer es recorrerla en mis propios términos.

Te puede interesar:  Me desconecto y me vuelvo a conectar

Así que la próxima vez que sientas que no estás logrando lo que se supone deberías lograr pregúntate de dónde vienen esos pensamientos, si te estás comparando con los demás o si de verdad es un deseo de tu corazón. Recorre tu propio camino, define lo que significa tener éxito desde tu propia experiencia, disfruta más de lo que tienes y empieza a construir tu propio camino a la libertad.


¿Qué es el éxito para ti? ¿Te has comparado con los demás y has creído que no tienes éxito? ¡Cuéntame en los comentarios!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *