Cuando sanas, sanas tu entorno

Creo que todos en algún momento hemos pensado en cambiar a las personas que nos rodean, que dejaran de comportarse de cierta forma, que hicieran más de algo o menos de otra cosa, que nos hablaran de cierta manera o que hicieran las cosas a nuestra manera, pero la verdad es que es imposible cambiar a los otros, los cambios sólo vienen cuando por nuestra propia decisión queremos hacerlos.

Es entonces cuando tenemos que tomar en nuestras manos aquello que pasa con nosotros mismos porque al final es lo único sobre lo cual tenemos algún control. Cuando decidimos viajar a nuestro interior, hacer cosas que nos lleven a sanar nuestro pasado, nuestras relaciones personales e incluso nuestra relación con nosotros mismos estamos tomando un papel activo en esa huella que dejamos en nuestro entorno.

Y dentro de este viaje, uno de los retos más grandes para la mayoría de nosotros es la relación que tenemos con los seres más cercanos, con aquellos con los que hemos compartido la mayor parte de nuestro tiempo, la familia, ya que personalmente creo que ese grupo de personas reunidos al “azar” pueden ser la mayor fuente de aprendizaje y también la que más nos rete. Por eso es tan importante empezar a ver dentro de nosotros aquello que necesita ser sanado, porque con el tiempo uno se empieza a dar cuenta que ese trabajo interior que uno hace se va viendo reflejado en la sanación del entorno más inmediato.

Con el tiempo he aprendido que lo que uno hace por uno mismo repercute enormemente en las personas que nos rodean, claro, no es un camino fácil ni tampoco inmediato, es algo que toma su tiempo y que incluso a veces nos confronta con nuestro propio papel, pero también creo que al final vale la pena, que cuando empezamos a sanarnos a través del método que sea, con el tiempo las dinámicas van cambiando y también se empieza a hacer un cambio en el entorno que lleva a que éste se sane.

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Cada paso que damos en la dirección correcta también es un paso que nos acerca más a estar en armonía con el otro, y si bien como dije anteriormente la familia es uno de los focos centrales también las cosas van mejorando con las personas que nos vamos encontrando en los espacios que compartimos con otros.

Recuerda que todo lo que hagas por ti repercutirá en otros, tal vez ahora no lo veas, tal vez te demores en hacerlo pero ten la seguridad que cuando sanas también sanas tu entorno y contribuyes con un grano de arena a la evolución de todos como sociedad.

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