1, 2, 3… respira

Lo admito, algunas veces me cuesta respirar y no estoy hablando de la función física de inhalar y exhalar sino de que en muchas ocasiones me cuesta robarle dos segundos a mi agitada vida y simplemente relajarme para respirar conscientemente.

Una de las cosas que más se recomienda para el bienestar de la mente y el cuerpo es justamente eso, hacer ejercicios de respiración mínimo 5 minutos al día porque de verdad es algo muy necesario, porque al hacerlos, y sobre todo hacerlos de forma consciente, la mente se aquieta o por lo menos empieza a tomar el hábito y porque energéticamente estamos dejando que la energía fluya y no se estanque en el pensamiento.

Pero si es tan bueno ¡¿porqué tiene que ser tan difícil?!

Una teoría es que todo viene desde antes

Desde pequeños nos han enseñado a tener una mente reactiva, una mente que tiene que pensar y re-pensar cada cosa por mínima que sea, a darle vueltas una y otra vez al mismo tema, a vivir afuera y nunca viajar hacia dentro, entonces es natural que nos cueste estar 5 minutos al día con nosotros mismo sin el afán de tener que explicar y pensarlo todo.

La buena noticia es que hay esperanza ¡sí se puede!


Como dije antes a mi me cuesta muchísimo respirar y meditar, por eso justamente es en lo que más trabajo y estas son algunas de las cosas que me funcionan:

1. No hacer del ejercicio de respiración una obligación porque esa es la vía más rápida para desistir del todo. Si puedo hacerlo un día lo hago, pero si dejo dos días sin hacerlo no hay problema, al tercero vuelvo a empezar.

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2. Hacer cosas sencillas, nada complicado, simplemente tomar el aire y ser consciente de cómo entra, sale y listo, sencillo y al punto, ya poco a poco le he ido introduciendo más complejidad, pero al inicio nada de complicaciones.

3. Empezar por un periodo corto de tiempo e irlo aumentando gradualmente, no es una competencia y no se trata de empezar por una hora. 5 o 10 minutos al día están bien.

4. No tomarlo todo como una aburrida rutina. Yo soy una persona muy esquemática para algunas cosas y me di cuenta de que si hacía de esto una rutina a una hora específica e inamovible había más probabilidades de que no lo hiciera del todo. Por eso simplemente empecé a hacer ejercicios de respiración consciente en el bus, en las salas de espera y hasta en la fila del banco, a veces no era mucho el tiempo pero por lo menos lo estaba haciendo.

Estas eran algunas ideas pero existen muchas más, lo importante es darle a este momento tan importante unos minutos al día, no me crean, simplemente háganlo y empezarán a notar la diferencia.


¿Te cuesta hacer ejercicios de respiración? ¿Conoces otras técnicas o formas de hacerlo? ¡Deja tu opinión en los comentarios!

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